julio 30, 2026

La oposición en Venezuela realiza las primeras manifestaciones tras el doble sismo y al cumplirse dos años de las elecciones presidenciales de 2024

Este martes, simpatizantes de la oposición venezolana salieron a las calles de Caracas en lo que constituyó la primera protesta de este tipo desde que el terremoto sacudiera al país hace poco más de un mes, dejando un saldo oficial que supera los 5.000 muertos, más de 16.000 heridos y un número de desaparecidos aún sin precisar. Según medios locales, la manifestación se replicó en los 335 municipios del país y coincidió con el segundo aniversario de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, en las que el ahora depuesto Nicolás Maduro se proclamó ganador en unos comicios que, según el consenso de observadores internacionales, no cumplieron con los estándares de libertad y transparencia. De acuerdo con las actas recopiladas por la oposición, su candidato Edmundo González habría derrotado a Maduro por un margen contundente.
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Las protestas fueron organizadas por el partido opositor Vente Venezuela,

Que exige un cronograma electoral democrático, además de reivindicaciones como mejoras salariales para los trabajadores del sector público. Desde el ataque estadounidense de enero, que terminó con la detención de Maduro, su exvicepresidenta Delcy Rodríguez ha ejercido el poder con el respaldo de Washington, aunque ni el gobierno interino ni Estados Unidos han fijado todavía una fecha para nuevas elecciones. Donald Trump había señalado días atrás que Venezuela aún no está lista para ese proceso.

Una manifestante consultada por la BBC, Gabriela Velásquez, expresó que sienten que la elección que ganaron les fue arrebatada, aunque reconoció que, tras 27 años de historia política, empiezan a verse algunos movimientos que habrá que observar conforme avance el proceso.

Otro de los asistentes, Romer Martínez, explicó que una de las motivaciones de la protesta era exigir que la mesa de diálogo prevista para instalarse a partir del 1 de agosto —entre un sector de la oposición y representantes del gobierno interino— sea verdaderamente incluyente, incorporando a todos los actores democráticos del país para avanzar hacia una transición ordenada, sin improvisaciones, y con la liberación de los presos políticos como punto innegociable. Según la ONG Foro Penal, en Venezuela permanecen 368 personas presas por razones políticas, pese a la Ley de Amnistía aprobada en febrero de este año.

Paralelamente, el chavismo convocó su propia manifestación en otra zona de Caracas para conmemorar lo que habría sido el cumpleaños 72 de Hugo Chávez este 28 de julio.

El diálogo que comienza en agosto

Las conversaciones formales que el gobierno interino sostendrá con un sector de la oposición a partir del 1 de agosto buscan trazar una hoja de ruta hacia elecciones democráticas, con respaldo estadounidense. El grupo opositor participante está compuesto por antiguos diputados electos en 2015 para la Asamblea Nacional, la última elección legislativa cuyo resultado fue reconocido por todas las partes y que la oposición ganó por amplia mayoría. Los comicios parlamentarios posteriores fueron boicoteados por la oposición o cuestionados como procesos poco transparentes, mientras Maduro y el PSUV consolidaban su control sobre las demás ramas del poder público.

La delegación opositora estará liderada por Dinorah Figuera, quien regresó a Venezuela en junio tras casi ocho años de exilio. Figuera, última presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, cuenta con el reconocimiento de Estados Unidos como representante legítima de esa institución. A su llegada a Caracas declaró a la prensa que viajó por invitación del Departamento de Estado estadounidense, con el objetivo de impulsar la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE), organismo que ha estado bajo control chavista durante años.

Fue precisamente el CNE el que proclamó a Maduro ganador de las presidenciales de 2024 pese a que las actas recopiladas y verificadas de forma independiente por observadores mostraban una amplia ventaja para González. El mismo organismo había impedido, ese mismo año, la postulación presidencial de María Corina Machado, ganadora de las primarias opositoras de 2023 con más del 90% de los votos. Tras esa exclusión, Machado respaldó decididamente la candidatura de González y recorrió el país junto a él durante la campaña.

Ni Machado ni González participarán en el diálogo con el gobierno de Rodríguez. En un comunicado del 26 de julio, ambos aclararon que no formaron parte del mecanismo de diálogo establecido entre representantes de la Asamblea de 2015 y el gobierno, aunque señalaron que no obstaculizarán ninguna iniciativa que produzca avances reales, y que evaluarán los resultados según logros concretos y verificables: recuperación institucional, liberación de presos políticos, garantías para todos los actores y un cronograma electoral presidencial oportuno.

Dos lecturas de un mismo 28 de julio

Machado y González permanecen fuera de Venezuela, país al que no pueden regresar por falta de garantías sobre su seguridad, dado que las autoridades judiciales —bajo control chavista— mantienen órdenes de captura en su contra. Pese a ello, ambos difundieron mensajes en redes sociales reivindicando tanto los resultados de las elecciones de 2024 como el trabajo que los precedió. Machado, en un video publicado en X, subrayó que aquel 28 de julio los venezolanos lograron por sus propios medios cambiar el rumbo de la historia del país.

El oficialismo también se apropió simbólicamente de la fecha, aunque por un motivo distinto: el nacimiento de Hugo Chávez. Durante décadas, las elecciones presidenciales venezolanas se celebraban en diciembre, hasta que en 2012 se adelantaron a octubre para permitir que un Chávez ya enfermo de cáncer compitiera por un nuevo mandato que nunca llegó a ejercer, tras viajar a Cuba a inicios de diciembre de ese año y no volver a aparecer en público antes de morir en marzo de 2013. Algunos analistas y opositores interpretaron la elección del 28 de julio para los comicios de 2024 como un intento del chavismo de cargar la fecha de simbolismo para estimular la participación de sus votantes, aunque el CNE nunca hizo referencia explícita al natalicio de Chávez al fijarla, y de cualquier modo el efecto buscado no parece haberse materializado, a juzgar por las actas presentadas por la oposición.