julio 30, 2026

Los aliados Irán y China se muestran poco solidarios con las desgracias de la revolución chavista

Mientras el gobierno de Delcy Rodríguez entrega una nota de protesta al embajador de Teherán, una firma consultora local destaca el bajo aporte financiero prometido por Beijing para apoyar ante la emergencia provocada por los terremotos
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Durante un encuentro organizado por la consultora Ecoanalítica el martes 28 de julio, centrado en el proceso de reconstrucción tras los terremotos que golpearon a Venezuela hace un mes, su director Alejandro Grisanti puso sobre la mesa el papel que ha jugado la cooperación internacional. El economista planteó que, si bien la respuesta humanitaria y de rescate ha sido notable, el respaldo financiero recibido hasta ahora resulta muy limitado frente a lo que realmente se necesita, con apenas unos 720 millones de dólares identificados hasta el momento.

Grisanti dedicó parte de su intervención a los aportes chinos, señalando que Beijing ha ofrecido poco más de 15 millones de dólares para la emergencia, de los cuales 10 millones corresponden a ayuda asistencial. El economista contrastó esa cifra con la magnitud del histórico Fondo Chino-Venezolano, que en su momento de mayor actividad llegó a movilizar más de 40.000 millones de dólares, y recordó que Venezuela mantiene una deuda pendiente con China cercana a los 18.000 millones de dólares.

Ese mecanismo de financiamiento bilateral, acordado en 2007 entre Hugo Chávez y Hu Jintao

Permitía a Caracas pagar con petróleo los créditos otorgados por Beijing para diversos proyectos. Desde sus inicios generó cuestionamientos por la falta de transparencia en su manejo, por comprometer buena parte de la producción petrolera del país y por destinar sumas millonarias a obras que en muchos casos nunca se concretaron.

Dos décadas atrás, el chavismo consolidaba una relación estrecha con China, a la que llegó a referirse como su «hermana mayor», convirtiéndose en el principal aliado del gigante asiático en Sudamérica. Ese vínculo luce hoy muy distinto, algo que también se refleja en la lista de países donantes para la emergencia sísmica, encabezada ampliamente por Estados Unidos con más de 300 millones de dólares aportados. Para Grisanti, la ayuda internacional sigue siendo insuficiente frente a las necesidades de reconstrucción, y su desembolso depende en buena medida de la confianza que generen los mecanismos de manejo de esos fondos.

Relación tensa con Teherán

El mismo martes 28 de julio, la Cancillería venezolana confirmó un episodio que habría sido inimaginable meses atrás, antes de que tropas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores en la madrugada del 3 de enero. El Ministerio de Relaciones Exteriores formalizó una protesta diplomática ante el embajador iraní por comentarios que consideró irrespetuosos hacia las instituciones y autoridades del país. El gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez exigió a Teherán que se abstenga de cualquier declaración que menoscabe la soberanía y la institucionalidad venezolana.

El origen del conflicto fue una frase del canciller iraní Abbas Araghchi, pronunciada en medio de sus propias tensiones con Washington, en la que usó a Venezuela como ejemplo de un país que, según él, se doblega ante la presión. La embajada de Irán respondió luego que los medios habían distorsionado el sentido de esas palabras, e insistió en que el canciller no tuvo intención de faltar el respeto al pueblo venezolano ni a sus instituciones.

Pese a no figurar entre los principales donantes financieros según el conteo de Ecoanalítica, Irán sí envió 160 toneladas de ayuda humanitaria, incluidas 40 toneladas de alimentos destinados a los damnificados del doble sismo.

En contraste con el enfriamiento de los vínculos con China e Irán, la relación con Washington continúa fortaleciéndose. Este miércoles 29 de julio, Delcy Rodríguez informó que sostuvo una reunión de trabajo con una delegación de alto nivel del gobierno estadounidense, en la que abordaron el balance de la respuesta al terremoto, la cooperación energética bilateral, inversiones y temas de seguridad.